Danone Research hace públicas las publicaciones de estudios clínicos sobre los efectos de los productos lácteos Activia y Actimel
Danone Research, la comunidad de investigación y desarrollo global de Danone que reúne a 1200 colaboradores, ha querido ofrecer un acceso directo a las publicaciones de los estudios clínicos llevados a cabo en los últimos 20 años acerca de los efectos de sus dos productos lácteos insignia: Actimel y Activia.
Actimel, Activia: más de 40 publicaciones de estudios clínicos
Lanzado en 1994 en Bélgica, y comercializado actualmente en 53 países, Actimel ha sido objeto de 27 publicaciones de estudios clínicos. Es uno de los productos alimentarios más documentados en el ámbito científico.
Lanzado en 1987 en Francia, Activia tiene más de 17 publicaciones de estudios clínicos y se comercializa en 71 países.
Estas publicaciones forman parte de los expedientes científicos que muestran las alegaciones utilizadas por estas dos marcas.
Pruebas clínicas: estudios llevados a cabo en humanos diseñados para demostrar la eficacia de un producto en la salud
Danone Research lleva a cabo la mayor parte de sus pruebas clínicas con expertos independientes. Para los estudios llevados a cabo por Danone se utiliza el mismo nivel de rigor científico que para los realizados por la industria farmacéutica. Los estudios cumplen las Buenas Prácticas Clínicas (GCP), una norma de calidad científica y ética internacional para el diseño, implementación, documentación y archivo de estudios llevados a cabo en seres humanos.
La mayor parte de los estudios son aleatorios, controlados y llevados a cabo bajo un doble ciego.
Pretenden demostrar los efectos de los productos en la salud en general y en las funciones fisiológicas.
Las cepas Danone: cepas exclusivas identificadas entre centenares de ellas
Las características de cada cepa son específicas; dos cepas pertenecientes a la misma especie es más que probable que tengan efectos diferentes.
Es por ello que el efecto de cada cepa tiene que ser investigado con las pruebas de laboratorio y los estudios clínicos adecuados. Como resultado, Danone Research dedica una cantidad importante de fondos a su estudio.
Empezando con una recopilación exclusiva de 4000 cepas de bacterias lácteas, el trabajo del equipo de investigación implica definir estas cepas desde un punto de vista molecular, caracterizarlas, identificar aquellas que tengan un potencial más prometedor para con la salud y luego introducir las bacterias seleccionadas en un producto, validar el beneficio para la salud y asegurar que puede producirse a escala industrial.
A lo largo del trabajo, los equipos utilizan las técnicas más recientes en genómica y robótica; desarrollan colaboraciones de alto nivel como por ejemplo con la Universidad de Washington (EE.UU.), el Instituto Pasteur, la Universidad de Wageningen (los Países Bajos), el Instituto Lawson (Canadá) o INRA (Francia).
Investigación sobre fermentos probióticos: una ciencia centenaria aún emergente
El ruso Elías Metchnikoff (1908 Premio Nobel de Medicina) fue el primer científico en interesarse en los efectos beneficiosos de los fermentos lácteos para la salud. Incluso creía que tenían un efecto directo en la longevidad. A finales del siglo XIX, desarrolló sus ideas en el Instituto Pasteur de París y fue el primero en aplicar un punto de vista científico al estudio de los fermentos lácteos.
Puede afirmarse que la probiótica representa un siglo de investigación. Sin embargo, el progreso en la materia es bastante reciente: en los últimos nueve años se han publicado más de 2500 artículos, frente a las 483 publicaciones de los 20 años anteriores.
Hay dos factores que tendrán una fuerte influencia en el futuro de la investigación probiótica :
- en los últimos años ha surgido un nuevo campo de investigación: el estudio de la flora intestinal (también llamada microbiota), su interacción con la probiótica y las células del tracto intestinal (entre ellas células inmunitarias que representan el 70% del sistema inmunitario) y los efectos de esta interacción en la salud humana,
- la nueva tecnología, al igual que las herramientas genómicas de alta velocidad, está ayudando a los investigadores a aplicar un punto de vista sistémico y estudiar los mecanismos biológicos a nivel molecular.



